O Dezaseis. Santiago de Compostela.
Por circunstancias de la vida nos toco hacer una escala técnica en Santiago y habia que comer. Escojimos para dar descanso al cuerpo y al alma uno de los locales con mas encanto de la ciudad donde la lluvia es arte. O Dezaseis, en el centro historico en plena ruta de acceso de los peregrinos franceses, ubicada en los bajos de una tipica casa santiaguesa. Concretamente en las antiguas caballerizas, segun entramos nos encontramos con un recibidor y un comedor tras unas puertas.Ahi nos encontramos con una preciosa escalera de piedra que baja a las caballerizas donde se encuentra el comedor principal divido en dos. El comedor trasero donde se encuentra la cocina es un patio cubierto bajo el cual florece una preciosa parra que le da un aire encantador al local.La filosofia del local es gallega, desde el ambiente a la cocina. Basandose principalmente en unas raciones tipicas de la comida gallega, cuatro carnes y pescados tipicos tambien de la gastronomia gallega.Nos decidimos por probar varias raciones para evaluar la cocina del local. Una curiosa empanada de bonito (4.80€) con masa de pan a base de centeno y algo de maiz si no me fallan los sentidos. El relleno era abundante, sin exceso de cebolla ni aceitosa. El criterio que uso para saber si una empanada es buena es si me repite o no. En este caso no me repitio y encima estaba buena.Seguimos con unos sorprendente spaguethis de sepia salteados con gulas y langostinos (9.80€), el plato era abundante con los spaguethis en su punto optimo de coccion y unos langostinos muy ricos aunque con alguna arena todo hay que decirlo. Se apreciaban claramente el sabor de todos los ingredientes del plato debido a que estaban ligeramente sazonadas y sin apenas guindilla, en este tipo de platos se abusa a veces de la guindilla para potenciar el sabor de las gulas pero a veces se consigue el efecto contrario y solo te arde la lengua.Pedimos uno de mis platos fetiche Pulpo a la plancha (11.50€), el plato traia tres patas de tamaño correcto con cachelos. El plato tenia un fallo y es que el pulpo estaba tostado de mas para nuestro gusto aunque las patatas estaban deliciosas.Y como colofon unas fresquisimas Navajas a la plancha (14.50€), nos sirvieron una docena de navajas de tamaño correcto con unas viandas en su interior grandes y jugosas. Con un simple toque de plancha para que no perdiesen su sabor a mar.La carta de postres es amplia y tambien predomina el toque tradicional, todos ellos tienen el precio unitario de 4€.Le atacamos a una espectacular mousse de chocolate blanco con praline (4€). La mousse era muy esponjosa, con un sabor muy fresco que hacia contraste con el praline que tenia por el medio. Este praline me recordaba lejanamente al sabor de la nocilla. Se pidio una clasica filloa con helado de vainilla y toffe (4€) que no defraudo.Para regar esta agradable comida tomamos el albariño de la casa, Villanueva (11.50€) de la subzona del Rosal. Un vino blanco fresco, ligero y con notas frutales muy agradables. Marido perfectamente con la comida, en especial con los spaguethis y las navajas.EL pan (0.80€) que acompaño la comida era la tipica bolla del pais de agradable presencia a la vista, buena textura y mejor sabor.El broche final, como no podia se de otra forma en Galicia, fue el café de pota servido en taza de «ribeiro» y unos digestivos de una excelente aguardiente tostada cortesia de la casa.Si vais por Santiago no dejeis de visitar esta casa de comidas con encanto, un acogedor ambiente gallego y lo mas importante, buenos manjares a precios razonables. Suele tener bastante gente lo cual ya es buena señal, por eso os recomiendo reservar.
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